Les voy a decir que es lo que verdaderamente me indigna y escuece, aquello, adivinen, que me pone a mil y no tiene sexo.
Mucho se habla últimamente de democracia directa, y tiene todo el sentido hacerlo. Se proponen listas electorales abiertas, rebaja de cuotas para la entrada en los parlamentos , nuevas circunscripciones, etc...Con alguna de estas reformas, el actual sistema democrático sería más representativo y menos injusto. Aunque todas las encuestas dicen que el bipartidismo (se ideó en su día para "facilitar la gobernabilidad" por los padres de la Constitución) probablemente seguiría imperando...Y el sistema creando matrimonios rarísimos. Tras las victoria del PP en el año 96, la calle Génova pedía ( indignada y complacida a la vez, lo que debe de ser muy difícil ) aquello de "Pujol, enano, habla castellano". Y se acabó hablando catalán en la intimidad y por donde quiera que fuéramos, ya que en esa época acabaron cerrando los dos únicos colegios que hablaban castellano en Cataluña y Michavila afirmando que el sistema de enseñanza del catalán era un "modelo para Europa", y Cataluña "un modelo de convivencia", para terminar invistiendo a Pujol en 1999, y descartando recurrir la ley del catalán, a la postre validada por el TC. El posterior apoyo mutuo PNV-PP es igualmente esquizofrénico, se mire como se mire.
Luego eso de que nuestro sistema actual "facilita la gobernabilidad y la estabilidad" es muy relativo, como para mi también lo seria cualquier alternativa. Y es que -finalmente- los programas electorales son papel mojado allí donde no se establecen peligrosas mayorías absolutas.
Y llego a donde quería llegar: por mucho que reformemos tal o cual ley electoral, y afinemos, siempre habrá algo detrás que sabotee irremediablemente la voluntad ciudadana.
Porque, díganme ustedes, es o no es antidemocrático el hecho, de que pese a existir diferentes escuelas económicas dentro (y fuera) del capitalismo, y que posibilitan que los diferentes partidos tengan diferentes programas electorales, y supongamos, originales recetas económicas, tengamos siempre que optar obligatoriamente por un mismo y al parecer único plato, gane quien gane y ocurra lo que ocurra... Y ese rancho a deglutir no es otra cosa que el credo ultra-neo-liberal impuesto por un tiránico triunvirato que forman el Banco Central Europeo, el complejo político-burocrático de Bruselas y el nido de sierpes que es el Fondo Monetario Internacional. Ayudados por un tinglado mediático-financiero que nos machaca a Miedo limpio y dicta la política a gusto de los Mercados, o más bien, que no es lo mismo, al gusto de ciertos prominentes mercaderes. A lo Videla, Massera y Agosti, el terrible triunvirato argentino, sustentado en el apoyo de los militares.
Dura realidad esta, amigos, en donde también los Sindicatos van muriendo entre la memoria selectiva que los ignora y un cliché de ladrones y otros muchos sambenitos, en medio de un constante desprestigio promocionado por miles de voceros de dentro y fuera del país, y la terrible idea circulante de que el pulso de la relación laboral lo tienen a la larga perdido y los intereses de los trabajadores están a la buena de Dios. El gobierno socialista propone una política determinada, que gusta o no; pero en frente, el Banco de España arrogándose un papel de censor ( y a su gobernador lo nombra y lo mantiene el Gobierno de España) nos dicta lecciones y pone a parir por igual a su gobierno, a sindicatos y a los economistas menos ortodoxos, y a quien haga falta, con recetas al parecer "sine qua no". O sea, o lo que yo digo, o la ruina...
¿Para que sirven las reformas electorales cuando se nos priva de cualquier tipo de política económica no dictada en realidad por El Triunvirato? .

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