viernes, 17 de junio de 2011

Explicando lo inexplicable

Que alguien me lo explique o me lo explico yo mismo...
¿Cómo es que el endeudamiento de las autonomías aumenta un 26% al cierre del primer trimestre? ¿o es que no estábamos todos hincándole el diente a las deudas públicas? El gobierno de la nación estaba trabajando  en ello, que diría Aznar,  pero ¿ y nuestras autonomías?¡ Qué pillines...! ¡¡en el primer trimestre del año estabais en campaña electoral!! Entiendo... Hay que llenarlo todo de guirnaldas y color, y luego que lo pague el siguiente, y si somos nosotros mismos  "tiempo al tiempo"... Vamos, como el sistema Ponzi y el último que apague la luz
Soy de los que piensa que el problema de la deuda en España no es el quid de la cuestión (Del lat. quid: qué cosa). Si nuestro país fuese una automía inglesa o un estado federal norteamericano, seríamos un ejemplo fiscal...(el jefe de la Fed advierte a los políticos norteamericanos que se dejen de monsergas y sigan endeudándose para que todo marche)  Si como lo leen...no se trata de ninguna errata. Pero los días señalados en rojo preelectoral, son días de vino y rosas...o celeste desnudo, que diría G. Lorca.
El problema no es la deuda, el problema son unos mercados descontrolados concienzudamente, que es la mejor manera de ganar dinero.  Desde la aparición de la viagra, año más o año menos,  desenfrenados y e insaciables en la depredación.  Al capricho, toleran unas deudas y marcan en rojo otras.  Y no por su cuantía, no por sus ratios. Y si por su cara bonita. Y por que las deudas que toleran -y son muchas- son sus propias deudas, y no toleran las demás. El mundo financiero es una superproducción angloamericana donde hay guapos y muy feos, que suelen ser sureños bigotudos con predisposición a la chinche, y  porte torpe . España necesita teñirse rubia gualda su melena, pero no se si colará o se verá nuestro devaluado gen latino, por mucho lifting que nos metamos. El mundo financiero , clasista y gentleman,  nos prefiere rubias, genéticamente rubias...                                             
Ciudadano periférico
                                           

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