El más manido de los tópicos políticos hispanos, de moda en boca de sus protagonistas, asegura que el PP es el gestor mejor de los dineros, se desmontaría entendiendo y valorando en su justa medida solo algún aspecto económico. como lo es la deuda privada. Empezaré por describir el transcurrir del último ciclo económico que tocó a su fin en el actual periodo de crisis.
El último ciclo expansivo, que se desarrolló por un periodo de 14 años, fue finalmente el más largo de la historia española, y abarca desde 1994 a 2008. Durante todo ese periodo siempre nuestro PIB creció en mayor o menor medida. En 1996, cuando Aznar accedió a la Moncloa, la locomotora ya estaba en marcha, aunque no se percibían en la calle sus parabienes. No en vano, el formidable crecimiento del PIB de 1995, un 5%, estaba aderezado con un paro por encima del 20%, similar, e incluso peor al actual. En circunstancias generales, pero muy particularmente en la economía española, el paro siempre es lo último que mejora en las nuevas fases expansivas.
Aznar además consiguió por puro calendario europeo los primeros beneficios de la nueva integración en la UE que proveía a España, no lo olvidemos, con la parte del león de ingentes inversiones europeas bajo fondos de cohesión. Proporcionaron a España 12.000 mll de € anuales, o sea 2 billones de pts, de ayudas, desde 1996 . Con tales cantidades de dinero puestas a nuestra disposición, no era de extraño el afán europeista extraordinario de nuestros conciudadanos, el mayor de Europa. Eran otros tiempos para esa Europa, que también había sufrido la recesión en los años anteriores, y que, como España, estaba ya entrando en otro periodo de bonanza.
Para obtener más dinero , las políticas de privatizaciones de empresas públicas se aceleró, añadiendo liquidez a las arcas públicas. Al final de su segundo mandato Aznar consiguió si no superávit, sí lo que en el circulo del gobierno denominaron equilibrio presupuestario, algo insólito en España, y que posteriormente Zapatero convirtió en un superávit, que permitió aportar flujos de dinero público hacia la caja común de la seguridad social.
Se explica el famoso tópico de la bonanza que supuestamente asegura un gobierno PP por haberse repetido hasta la saciedad la inventiva infinidad de veces. Pero podemos profundizar más, e iluminarnos al ver que en los programas electorales del PP y PSOE se las elecciones de 2008 , y más vistos desde ahora mismo, se aprecian incontestables errores de bulto políticos y económicos que causan un apabullante sonrojo ajeno. De una miopía estremecedora.
Mientras en el PSOE eran puro optimismo por la propia inercia extraordinariamente positiva de muchos datos macro económicos y unos recursos estatales en máximos , nos prometían 2.200.000 empleos más. No hicieron ni caso a realidades que ya eran entonces posibles de contrastar empíricamente....datos muy comprometedores...
Era ya evidente que en EEUU, la burbuja inmobiliaria había estallado, y con virulencia. Y en España los datos empezaban a dar razones para la alarma también, pero la curva de los precios bajaba con un año de retraso respecto a EEUU, y con menos fuerza. Suficiente, eso si, para haber puesto en alerta al gobierno, que para colmo, no había tomado nota de la gran preocupación por aquel entonces se había instalado en los mercados: la burbuja financiera ligada al estallido de la del ladrillo había asomado ya la patita en el verano del 2007, aunque no fue hasta noviembre que los mercados empezaron a torcerse irremediablemente...
Tiempo suficiente para haber consultado, analizado, prevenido, y para haber tomado medidas, naturalmente. Pero la ceguera fue total. Para más sonrojo, las inmobiliarias vivían en bolsa un esplendor exuberante, y con la misma, y aun más sorprendente ceguera de gobierno y populares. Los principales actores competían entre si con operaciones de gran calado de la que todos salieron a la postre esquilmados y en la ruina. En pleno pico de la burbuja inmobiliaria se hicieron precisamente las más caras e importantes transacciones que acabaron con los protagonista, uno tras otro,en el fango ¡ni siquiera ellos habían visto en los datos que se manejaban algo que no fueran pingues beneficios!.
¿Y la oposición?. En el programa electoral 2008, Rajoy prometía 2.500.000 de nuevos empleos, algo que deja patente su total ceguera sobre la realidad, o al menos, de la realidad inmobiliaria y financiera, y pone en solfa sus acusaciones sobre que el gobierno había mentido entonces sobre el calado de la crisis, u ocultado su propia existencia. Rajoy pretendió hacernos creer que ellos supuestamente habían previsto la crisis. Pero uno de los puntos fuertes y polémicos de su programa, además de la creación de empleo, era la acometida de una liberalización total del suelo, convirtiendo todo tipo de superficie nacional en urbanizable, con la excusa o intención de que así bajarían los precios de la vivienda. Una idea descabellada, continuación y desarrollo de la ley del suelo que los populares habían aprobado en 1998 y que había sido vendida precisamente como una herramienta para lograr esos precios bajos. Por lo demás, en ambos programas electorales de los partidos antagónicos no se aprecia ni alarma real ni claras medidas anti-crisis...
Todos dirán que los particulares tuvimos nuestras culpas cuando firmamos en esos años de supuesta riqueza las centenares de miles de hipotecas que ahora nos atormentan . Lo hicimos, pero eso mismo era lo que banqueros e inmobiliarios deseaban, y por lo que trabajaron con empeño y medios, implicando a todo el Sistema, incluidos el Banco de España, Gobierno o medios de comunicación. De no haberse hinchado la burbuja, sencillamente, la sensación de prosperidad , que ha acabado en un gran fiasco, hubiese sido mucho más limitada y acorde a nuestra más humilde realidad comercial e industrial. Lo que cuesta entender es que con semejante burbuja que padecimos, no hubiese crecido aun más nuestro PIB , lo que hace suponer que el resto de los sectores de la economía tampoco tiraban con excesiva fuerza.
Y hablemos del otro gran problema del país, después del paro, que es la deuda privada, la de los ciudadanos y las de las empresas, financieras o no financieras. Y no la deuda pública, muy inferior a la media de los países occidentales. El verdadero estrago de la economía, hoy, está en la deuda de las empresas, con menor incidencia en las más grandes, a excepción de bancos e inmobiliarias, y que el año pasado ganaron un 20% más que el anterior (en el Ibex35 ) algunas con números envidiables. Ese montante de deudas son las que deprimen el consumo y desencadenan miles de despidos.
El masivo endeudamiento privado se produjo con Aznar, especialmente en su segunda legislatura, pero también en los primeros años de la etapa Zapatero (arrepentido ahora de no haber pinchado la burbuja) Nos hemos quedado colgados del bombillo y sin escalera y la culpa la tienen unos y otros, y en ultimo término todos nosotros. Y ahora, sin demanda interna consistente, España sólo puede crecer por la vía de las exportaciones. Sorprendentemente, estás crecieron el pasado 2010 un sólido 25%.
La suma de la nuestra deuda privada alcanza nada menos que el 190% por ciento del PIB. Por supuesto, no hay "rescates" posibles para estas, ni por el BCE, Bruselas, o el mejor gobierno que imaginemos. Su digestión, con permiso de los mercados, tiene que ser necesariamente lenta.
Rechina el oír hablar de buena gestión, creación de riqueza, esplendor o hasta milagro económico, cuando a veces se citan los años de la etapa popular.... Y más "pita" ahora, cuando las dudas actuales de los mercados, su desconfianza, están puestas principalmente en el gran montante de nuestra deuda privada en manos extranjeras, que nadie supo controlar y a ninguno molestó. Recordemos que hasta hace unos meses la compra de vivienda estaba fiscalmente subvencionada y atraía a nuevos ciudadanos a endeudarse. Posiblemente Zapatero pensaba en estos beneficios fiscales cuando se arrepentía de no haber pinchado antes la burbuja. No sé si lo hubiese conseguido , porque una vez traspasada la política monetaria de los tipos de interés al BCE, las posibilidades de luchar contra el exceso inmobiliario se hacían muy cuesta arriba...
Dicho alto y claro: el único milagro económico que produjo la etapa de Aznar estriba en no estar ya, a día de hoy, en la mismísima lona... De momento.